Si quiera el nacimiento de nuevas democracias salvarían a la humanidad de la crisis social y económica que se avecina, las improvisaciones del poder, la falta de autoridad para gobernar, la poca confianza en las inversiones extranjeras, el pésimo manejo de nuestras instituciones para descentralizar las herramientas a las ciudades más vulnerables y pobres de nuestro país, el interés de la realidad.

La necesidad de políticas agrarias, vinculantes, la creación de nuevas empresas jóvenes, vivimos de conceptos anticuados de la guerra justa o legítima, desarrollada mayormente por teólogos y juristas en la antigüedad, no conocemos en el mundo que vivimos, la violencia aún por territorios, por injusticias y por intolerancia. Es necesario reconocer esa realidad, no ocultarnos en noticias falsas, ni vivir de » paraísos de coca» dónde igualmente es necesaria la cultura, el arte, la lectura para que no existan esas políticas de improvisación.

Son nuestros padres y maestros constructores de la fuerza moral con la que luchamos todos los días, allí no hay improvisaciones, allí el campesino también constructor moral, trabaja incansablemente para cultivar muestras necesidades.

En la plenitud del sol, serán las palabras, el perdón, el amor por nosotros mismos las armas para crear un o almenos mejor nuestro país tan fracturado y dividido.

Fabio Andrés Sandoval Ruiz.

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